Compartir


Con diversos medios de movilidad y solucionando a nuestro paso cada una de las complicaciones naturales que genera el movimiento de nuestra pequeña tropa, nos fuimos adentrando en el maravilloso abanico étnico guatemalteco. Logramos cumplir con creces cada una de las metas propuestas, en gran medida gracias a esos “ángeles humanos” que salen a nuestro encuentro. A esta altura, luego de tantas experiencias vividas, ya no sorprende tanto; a lo largo de los años fuimos aprendiendo a percibirlos y nos animamos a tomar sus manos basados solo en esa sensación.